- No sustituye a consejo veterinario profesional.
Si tu perro se ha estado portando mal, ha ganado peso o últimamente parece no ser el mismo de siempre, podría ser señal de que no hace ejercicio suficiente.
Cuando los perros no hacen suficiente actividad física, su salud puede verse afectada, y aumenta la probabilidad de que desarrollen problemas conductuales, como ladrar o morder en exceso.
«El ejercicio ayuda a quemar el exceso de energía, lo que hace que el perro sea menos propenso a mostrar un comportamiento destructivo por aburrimiento», afirma el Dr. Marc Smith, veterinario y propietario de Natchez Trace Veterinary Services. El ejercicio no solo es bueno para el cuerpo, ¡sino también para la mente!
En este artículo, analizaremos qué sucede cuando un perro no hace suficiente ejercicio, cómo saber si no está haciendo suficiente actividad y cómo puedes asegurarte de que se mueva lo suficiente a lo largo del día.
Aumento de peso
Cuando los perros no queman las calorías que consumen, el desequilibrio energético puede provocar un aumento de peso, especialmente en perros que ya son propensos a él.
El exceso de peso puede reducir la energía de tu perro y sobrecargar sus articulaciones. Estudios recientes muestran que la obesidad canina puede provocar problemas de salud a largo plazo, como diabetes y enfermedades cardíacas.

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El ejercicio regular ayuda a controlar el peso de tu perro, ya que aumenta la quema de calorías y favorece un metabolismo saludable. También ayuda a desarrollar la musculatura, lo que mantiene a tu perro estilizado y fuerte. Si notas que gana peso, una rutina más activa puede marcar una gran diferencia. Alarga un poco más los paseos e incorpora más sesiones de juego a la rutina diaria.
Nota: Ciertas enfermedades y trastornos también pueden provocar un rápido aumento de peso. Consulta siempre a tu veterinario si el peso de tu perro cambia inesperadamente y antes de iniciar una dieta de adelgazamiento.
Conducta destructiva
Un perro aburrido buscará la forma de entretenerse, si no tiene una vía saludable para dar salida a su energía. Esta falta de estimulación física a menudo les lleva a inventar su propia diversión, como morder muebles, cavar hoyos o destrozar tus cosas.Este comportamiento no solo causa daños a tu propiedad, sino que también puede suponer un riesgo grave para la seguridad del perro. Morder cables eléctricos podría electrocutar a tu perro o provocar un incendio, e ingerir trozos de zapatos, la ropa interior o el sofá podría desencadenar un bloqueo intestinal.
La actividad física habitual le proporciona a tu perro una vía segura para quemar energías. Darle una tarea también puede ayudarle a sentirse más realizado y minimizar la conducta destructiva. Estas tareas físicas pueden ser tan simples como darle al perro un juguete rompecabezas para que lo haga girar y lo resuelva. Otras más avanzadas requieren incorporar actividades más específicas para cada raza en la vida diaria, como enseñar a un golden retriever a buscar, recoger y guardar sus juguetes.

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Hiperactividad o excitación
Si tu perro parece estar demasiado excitado todo el tiempo, es posible que tenga demasiada energía acumulada. Los perros que no pueden descargar su energía o calmar la mente a menudo tienen dificultades para tranquilizarse.
Este estado constante de alta excitación puede hacer que la vida diaria sea estresante tanto para ti como para tu perro. Puede dificultar el adiestramiento y provocar problemas conductuales, como la rebeldía.
Sin embargo, el problema es que algunos tipos de ejercicio de alta intensidad, como jugar a lanzar objetos o tirar de la cuerda, pueden excitar aún más a tu perro. En su lugar, intenta incorporar movimientos de menor impacto, como paseos de olfateo para liberar tensiones o sesiones de adiestramiento específicas, a fin de reducir el nivel de excitación y agitación del perro.
Practicar actividades relajantes, como esparcir golosinas para que el perro las detecte por su olor en la hierba o seguir el protocolo de relajación, después de un ejercicio vigoroso también puede ayudar a tu perro a autorregularse cuando está excitado en exceso.

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Aumento de los gemidos o ladridos
Otro efecto de no pasear o ejercitar lo suficiente a tu perro es el aumento de las vocalizaciones. Los gemidos y los ladridos son formas comunes que utilizan los perros para comunicar que están frustrados, inquietos o que quieren algo. Tu perro también puede estar más alerta si no se atienden sus necesidades, por lo que es más probable que se fije en el cartero y otros estímulos, y que le molesten.
Los gemidos y ladridos constantes pueden inquietarte a ti, a tu perro y a las demás mascotas y miembros de la familia. Si el ruido es lo suficientemente fuerte, también puede provocar quejas de los vecinos, especialmente si vives en un entorno reducido, como un piso.
El Dr. Smith afirma que la actividad física, sobre todo al aire libre, expone a tu perro a diferentes tipos de estímulos ambientales y ayuda a eliminar la energía acumulada que a menudo provoca ladridos innecesarios. Recuerda que tanto el ejercicio como la estimulación mental son fundamentales para atender las necesidades físicas y emocionales de tu perro.
Apatía o depresión
Al igual que las personas, los perros pueden atravesar estados de ánimo depresivos cuando no se responde a sus necesidades. Cuando los perros no hacen actividades que les gusten o no mueven el cuerpo con regularidad, se quedan sin endorfinas que les hagan sentir bien.
Sin suficiente estimulación física, los perros pueden parecer desinteresados en jugar, dormir en exceso o dejar de interactuar con los miembros de la familia. Este bajón emocional puede provocar problemas de salud mental y física más graves, si se prolonga durante largo tiempo.La actividad regular ayuda a mejorar el estado de ánimo de un perro, ya se trate de caminar, correr, jugar o dedicar tiempo a olfatear al aire libre. De hecho, los estudios demuestran que los perros más activos muestran un comportamiento más feliz y emotivo hacia sus cuidadores, lo que sugiere que la actividad física favorece la estabilidad emocional canina (EN).
Nota: La pérdida repentina de interés en las actividades o en la interacción con los miembros de la familia puede ser signo de enfermedades o problemas de salud. Consulta a tu veterinario si te preocupa un cambio repentino de comportamiento.

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Dolor o rigidez
Una forma de saber si los perros, especialmente los más mayores o con problemas articulares, no hacen suficiente ejercicio es ver que empiezan a tener dificultades para saltar al sofá o subir escaleras. Puede parecer sorprendente, pero los perros que no se mueven lo suficiente pueden desarrollar rigidez o sentir dolor. Sin una actividad regular, los músculos se debilitan y las articulaciones se tensan, especialmente en perros mayores.
Esta incomodidad puede hacer que tu perro tienda a moverse menos, lo que crea un ciclo de inactividad que puede desembocar en dolor, si no se trata.
El ejercicio suave y constante puede mejorar la flexibilidad, fortalecer los músculos y reducir la rigidez. También favorece la salud articular al promover la circulación y la movilidad, por lo que incluso los perros mayores se benefician del movimiento diario.
Juego brusco
Es cierto que algunos perros son más bruscos que otros. No obstante, si tu perro juega con demasiada intensidad, mordisquea en exceso o parece no tener autocontrol, es posible que tenga demasiada energía acumulada.
Este tipo de comportamiento puede dificultar la socialización con otras personas y mascotas, afirma el Dr. Smith. También puede llevar a los dueños a mantener a sus perros lejos de las personas y animales, debido a su comportamiento impredecible.
La actividad física regular le permite a tu perro liberar esa energía extra de forma adecuada. Cuando se satisfacen sus necesidades de ejercicio, los perros tienden a jugar con más calma y son más capaces de interpretar las señales sociales de otros perros.

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Ansiedad
La ansiedad es otra señal de que tu perro no recibe suficiente actividad física. Los estudios demuestran que un perro que no hace suficiente ejercicio es más propenso a sentirse estresado (EN), especialmente en entornos desconocidos o demasiado estimulantes.
Los síntomas de la ansiedad pueden incluir temblores, lamidos excesivos, ladridos o intentos de fuga. Con el tiempo, la ansiedad puede afectar a la salud general del perro y hacer que le resulte más difícil sentirse seguro y protegido.
Sin embargo, el ejercicio puede ser una herramienta poderosa para aliviar la ansiedad, afirma el Dr. Smith. «El ejercicio puede reducir los niveles de cortisol del perro (EN)», explica. «El cortisol está directamente relacionado con el estrés y la ansiedad. Reducir los niveles de cortisol puede ayudar a tu mascota a liberar endorfinas, lo que hará que esté más contenta y menos ansiosa».
Consejos para aumentar el ejercicio de un perro
Añadir más actividad a la rutina canina puede lograr grandes resultados. Sin embargo, el Dr. Smith destaca la importancia de hacerlo de forma segura. «Los perros son como los humanos, en el sentido de que pueden lesionarse después de no hacer ejercicio durante un tiempo», explica. «Al igual que nosotros, los perros pueden sufrir desgarros musculares, sobrecalentamiento, problemas articulares o incluso estrés cardíaco».
A continuación, te ofrecemos algunos consejos para aumentar de forma segura el ejercicio de tu perro sin poner en riesgo su salud ni sobrepasar los límites:
- Empieza poco a poco. Pasar directamente a paseos más largos o juegos intensos puede provocar esguinces, desgarros o sobrecalentamiento, especialmente si tu perro lleva un tiempo sin hacer ejercicio.
- Presta atención a la edad y al estado físico. Los perros mayores u obesos necesitan moverse a un ritmo más lento que los jóvenes o los que tienen mucha energía.
- Ten en cuenta el tiempo. Evita hacer ejercicio en las horas más calurosas del día, especialmente en verano. Los perros pueden sobrecalentarse rápidamente, incluso en paseos cortos.
- Ofrécele mucha agua. Lleva siempre agua fresca en los paseos o sesiones de juego al aire libre, y dale tiempo a tu perro para descansar si parece estar agotado o sobreestimulado.
- Escucha a tu perro. Cojear, bajar el ritmo, jadear mucho o mostrarse reacio a participar en una actividad son señales de que es hora de parar y replantearte tu plan de ejercicio.


