- No sustituye a consejo veterinario profesional.
La demencia canina, o disfunción cognitiva canina (DCC), es un tipo de deterioro mental que afecta a los perros a medida que envejecen. Tu perro puede mostrarse ansioso por la noche, tener dificultades para recordar órdenes o sufrir accidentes frecuentes en casa. Aunque la DCC probablemente no acorte su esperanza de vida, su «calidad de vida sí puede verse claramente afectada por esta enfermedad», explica Tracey Taylor, investigadora sobre demencia canina en la Universidad de Adelaida y adiestradora en Delta Institute.
Ver a tu perro luchar con tareas cotidianas puede ser muy duro. Aunque no existe cura para la demencia canina, el tratamiento puede aliviar los síntomas y ralentizar el avance de la enfermedad.
A continuación, hablamos de la demencia canina y de cómo tratarla y gestionarla en casa.
¿Qué es la demencia canina?

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La demencia canina es bastante común y afecta al 60 % de los perros de 11 años o más (EN). Como ocurre con la demencia humana, la provocan diferentes cambios asociados al envejecimiento cerebral.
Las placas amiloides son una de las principales causas de demencia tanto en perros como en humanos. Estas placas son acumulaciones de proteínas que dañan las neuronas cercanas, impidiendo que se comuniquen entre sí. Cuanto más crecen estas placas amiloides, más se alteran las funciones mentales.
La DCC se desarrolla en tres etapas (EN):
- Leve: al principio, tu perro puede dormir más durante el día y mostrarse más inquieto por la noche.
- Moderada: cerca de un año después, puede perder el interés por jugar o empezar a hacer sus necesidades en sitios poco habituales.
- Grave: en la fase avanzada, se alteran de forma marcada el ciclo sueño-vigilia, los hábitos de eliminación, la interacción social y la orientación. Puede quedarse bloqueado detrás de los muebles, parecer confundido y, en algunos casos, reaccionar con agresividad incluso con personas cercanas.
¿Cuáles son los síntomas de la demencia canina?
Los perros no pueden hablar, así que los veterinarios diagnostican la DCC observando su comportamiento y su lenguaje corporal. La escala de demencia canina (CADES) divide los síntomas en cuatro categorías.
Alteraciones del ciclo sueño-vigilia
Muchos perros con demencia desarrollan insomnio. Pueden deambular por la noche o ladrarle a las sombras de la pared, lo que acaba interrumpiendo el descanso de toda la casa. Otros, en cambio, pueden desarrollar hipersomnia y pasar la mayor parte del tiempo dormidos.
Hábitos de eliminación anómalos
Con la DCC, a los perros puede costarles mantener los hábitos aprendidos para hacer sus necesidades. Pueden tener accidentes frecuentes en casa y hacerlo sin previo aviso. También pueden empezar a ensuciar su cama y sus mantas, lo cual es especialmente preocupante.

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Comportamiento fuera de lo habitual
El deterioro cognitivo puede volver a tu perro más ansioso e irritable. Puede hacer que evite a sus compañeros de juego o que se muestre protector con la comida. En fases más avanzadas, los perros se confunden con facilidad y pueden gruñir o intentar morder a personas cercanas si se asustan.
Menor capacidad de orientación
Los perros con demencia pueden perderse incluso en espacios conocidos. «A menudo, esa desorientación hace que se queden “bloqueados” en esquinas, debajo de mesas o detrás del sofá», explica Taylor.
¿Cuáles son los factores de riesgo de la demencia en perros?
Cuanto mayor sea tu perro, mayor es la probabilidad de desarrollar DCC. Un estudio de 2022 analizó el porcentaje de perros de cada grupo de edad que presentaban síntomas de disfunción cognitiva avanzada:
- 8-11 años: 8,1 %
- 11-13 años: 18,8 %
- 13-15 años: 45,3 %
- 15-17 años: 67,3 %
- 17 años o más: 80,0 %
El mismo estudio también observó que los perros delgados tenían más probabilidades de presentar síntomas de DCC. Aun así, los autores indicaron que el hecho de estar más delgados podría estar relacionado con otras afecciones ligadas a la edad.
Los perros pequeños suelen vivir más (EN) que los grandes, así que tienen más probabilidades de vivir lo suficiente como para desarrollar demencia. Aun así, la raza no se considera un factor de riesgo para la DCC.

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¿Cómo diagnostican los veterinarios la demencia en perros?
Taylor explica que el diagnóstico de la demencia canina es complejo, ya que muchos signos se solapan con cambios propios del envejecimiento. «A menudo, los veterinarios llegan al diagnóstico por descarte, es decir, descartando otras afecciones relacionadas con la edad que pueden parecerse a algunos de sus signos», añade.
Tu veterinario realizará distintas pruebas para descartar otras enfermedades, como el glaucoma o la artritis. Estas pruebas pueden incluir evaluaciones de visión y audición, análisis de sangre, resonancias magnéticas y una exploración física.
Después, es posible que completéis una escala de demencia, como CADES, para evaluar la función cognitiva de tu perro. Es probable que repitáis este cuestionario en varias visitas para que el veterinario pueda detectar signos de un mayor deterioro cognitivo.
¿Se puede tratar la demencia en perros?
Recuerda: no existe una cura para la demencia en perros. Sin embargo, algunos tratamientos pueden ayudar a controlar los síntomas y ralentizar el avance de la enfermedad.
La selegilina es actualmente el único medicamento aprobado por la FDA para tratar la DCC. Es un tipo de antidepresivo que protege las neuronas frente al daño. Algunos estudios previos apuntan a que la selegilina puede mejorar alteraciones del sueño y la desorientación.
Además, el veterinario puede recetar fármacos para síntomas específicos, como el dolor, el insomnio y la ansiedad.

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Cómo gestionar la demencia de tu perro
Incluso con medicación, la demencia canina puede afectar bastante al día a día de tu perro. Aquí tienes algunas pautas que pueden ayudarte a gestionarla:
1. Dieta y suplementos
Una dieta rica en antioxidantes y omega-3 puede favorecer la función cognitiva en perros mayores. Antes de darle suplementos a tu perro, consúltalo con tu veterinario. No todos los productos para humanos son seguros para las mascotas.
2. Estimulación
Algunos perros con demencia pueden beneficiarse de actividades de estimulación, como los juguetes tipo puzle y las sesiones de adiestramiento. Aunque su capacidad para resolver problemas ya no sea la de antes, la estimulación mental puede ayudar a frenar el deterioro cognitivo (EN).
3. Cambios en el entorno
«Mantener una rutina es muy importante para los perros con DCC», comenta Taylor. Las rutinas aportan estructura y previsibilidad en un mundo que, para ellos, puede resultar confuso.
Si tu perro se desorienta con frecuencia, valora restringir el acceso a ciertas zonas de la casa. Taylor recomienda usar vallas de seguridad para bebés, parques para perros e incluso macetas para bloquear las zonas más complicadas y reducir las probabilidades de que se desoriente.

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4. Cuidarte tú también
«Cuidar de un perro con DCC puede ser agotador física y emocionalmente», afirma Taylor. «¡No tengas miedo de pedir ayuda!».
Contratar a un cuidador de confianza para que se encargue de tu perro puede darte un respiro temporal. Además, tu veterinario puede recomendarte tratamientos para reducir algunos de los síntomas más difíciles de manejar. Algunas clínicas veterinarias también cuentan con trabajadores sociales u orientadores que pueden acompañarte durante este periodo de adaptación.
Aunque convivir con la demencia canina puede ser un reto, recuerda que ni tú ni tu perro tenéis que afrontarlo solos.
¿Cuándo es el momento adecuado para decir adiós?
Muchos perros con demencia pueden vivir cómodamente durante años, incluso siendo ya mayores. Aun así, la demencia canina es progresiva. Por eso, conviene revisar periódicamente la calidad de vida de tu perro, y también la tuya y la del resto de animales que vivan en casa.
Amber Christensen, responsable de redes sociales en Rover, cuenta cómo tomó la decisión de despedirse de su perra Shirley.
«La falta de sueño hacía que estuviera más agitada e irritable, lo que hacía que no quisiera dormir. Al final se convirtió en un ciclo que se repetía día tras día», explica Christensen. «Había muy pocas cosas que pudiéramos hacer para que estuviera cómoda, y eso fue lo que de verdad me ayudó a quedarme en paz con la decisión de dejar que se fuera en paz, en nuestra propia casa».
En definitiva, saber cuándo un perro está listo para irse es una decisión difícil y con muchos matices. Otro factor importante a la hora de plantearte la eutanasia es si su demencia progresiva supone un riesgo para tu seguridad, la de otras mascotas o la del propio perro. En fases avanzadas, la demencia puede causar una irritabilidad marcada e incluso conductas agresivas. Un veterinario o un profesional del comportamiento canino puede orientarte sobre los pasos que debes seguir.


