- Esta publicación contiene enlaces de afiliados. Obtén más información aquí..
¡Allá vamos! Tu cachorro por fin ha logrado una de sus metas más importantes: salir a pasear con correa.
Si los perros gobernaran el mundo, las correas no existirían. En su lugar, cada vez que los sacaras a la calle podrían corretear a sus anchas sin que nada los retuviera. Sin embargo, como mandan los coches y no los perros, las correas son un mal necesario.
Aunque la correa le quita parte de la gracia a salir al aire libre, si se la presentas a tu cachorro de la forma adecuada, acabará aceptándola sin protestar. Así que, lo primero de todo: vamos a convencer al cachorro de que la correa es algo bueno, no algo a lo que temer. Para ello, usaremos el «condicionamiento clásico», una forma de aprendizaje en la que tu perro aprende patrones de asociación.

iStock/Guillermo Spelucin Runciman
Cómo entienden la correa los cachorros
Un cachorro recién nacido no distingue un cuenco de comida de una pelota de tenis. Sin embargo, a medida que pasan los días, empieza a darse cuenta de que siempre ocurre lo mismo antes de poder darse un festín de comida rica: un humano saca un cuenco de un armario. Ese cuenco anuncia que la comida está al llegar y, como la comida hace feliz al cachorro, el cuenco en sí se convierte en un objeto que le pone contento, incluso cuando está vacío.
En teoría, la correa funciona igual. La correa aparece antes de que el cachorro salga a pasear. Así que, si le gusta pasear, la correa en sí se convierte en un objeto que le provoca alegría. En la práctica, sin embargo, no siempre funciona así.
A veces, los primeros contactos con la correa resultan desagradables a los cachorros. Cuando llevan la correa puesta, no pueden corretear, jugar ni ir a donde les apetezca. Es posible que les moleste o asuste ese objeto que les cuelga por encima y, si la correa está sujeta al collar, notarán molestias cuando tiren.
Por todos estos posibles inconvenientes, te recomiendo desensibilizar al cachorro a la correa. Es decir: preséntale la correa a tu cachorro incluso antes de que esté listo para su primer paseo con correa por la calle, y hazlo d-e-s-p-a-c-i-o.
Adiestrar a un cachorro con correa: primeros pasos
1. Empieza por enseñarle la correa al cachorro y asociarla con chuches.
- Saca la correa de detrás de tu espalda. Cuando tu cachorro la mire, marca el momento con la palabra «¡Sí!» o con un clicker y dale una chuche. Luego esconde la correa de nuevo detrás de la espalda. Repítelo hasta que tu cachorro se interese o se emocione al ver aparecer la correa.
2. Ahora que el cachorro piensa que esa cosa que llamamos correa mola bastante cuando la tienes en la mano, ayúdale a crear una asociación positiva con el momento de engancharla a su collar o arnés.
- Con tus chuches de alto valor a mano, engancha la correa con suavidad al collar o arnés del perro. Marca ese momento con un «¡Sí!» o un clic y recompensa a tu perro. Quítale la correa. Repítelo hasta que tu cachorro acepte la correa con toda tranquilidad.
3. A continuación, queremos que tu perrete se acostumbre al peso de la correa y a la limitación de movimientos que supone.
- Ponle la correa dentro de casa y llévalo a dar «minipaseos» de pocos minutos, dejando que explore todos los rincones. Para darle un aliciente extra, reparte chuches por las esquinas a medida que avanzáis. También puedes recompensar cualquier buen comportamiento que detectes con la correa (por ejemplo, que te mire, que se mantenga cerca de ti sin alejarse, etc.).

iStock/CBCK-Christine
Adiestrar a un cachorro con correa al aire libre
Ya estás a punto para salir al mundo exterior. En esta etapa de su vida, los cachorros han tenido poco contacto con la calle, así que todo (olores, sonidos, vistas) les resulta novedoso (y, a veces, les da miedo).
Si puedes, lo mejor es empezar a «pasearlo» en un lugar controlado, como un jardín o patio, donde las distracciones sean mínimas. Si no tienes esa opción, intenta ir a una calle tranquila del barrio en lugar de poner rumbo hacia la zona comercial más cercana, donde tu perrete podría agobiarse.
Por experiencia, en su primer paseo los cachorros suelen pertenecer a dos grandes categorías: temerarios o tímidos. Los temerarios son los que van corriendo de árbol en árbol, zigzagueando a toda velocidad para acercarse a todo lo nuevo que ven. Los tímidos están más nerviosos ante ese mundo enorme y, a veces, hay que animarlos hasta para conseguir que den unos pocos pasos. Sea cual sea el perfil de tu cachorro, anímalo verbalmente y recompénsalo por cualquier conducta que quieras reforzar, sobre todo cuando «conecte» contigo (es decir, te mire) o camine sin tirar de la correa.
Reglas básicas para pasear sin tensión en la correa
Desde los primeros paseos, empieza a aplicar estas sencillas reglas con la correa.
Luz roja, luz verde
En este «juego», tu cachorro solo avanza si no tira de la correa. Si tira de ti, plántate y deja de avanzar (¡luz roja!). Espera a que afloje la correa o anímalo verbalmente a que se gire hacia ti. Cuando la correa deje de estar tensa, vuelve a caminar (¡luz verde!).
El juego del nombre
Este sencillo juego ayuda a tu cachorro a entender que no lo estás llevando tú de paseo, sino que los dos estáis paseando juntos. Si te mira, recompénsalo por el esfuerzo que le ha supuesto apartar la vista de todo lo emocionante que hay alrededor. Cuantas más veces se recompense a un perro por una acción, más repetirá esa conducta y, así, irá creando un hábito.
Mientras paseáis, di el nombre de tu perro con un tono alegre cada cierto tiempo. Marca el momento en que te mire con un «¡Sí!» o un clicker y, a continuación, recompénsalo. ¡Asegúrate de hacerlo todo mientras camináis! Si te detienes para marcar y recompensar, tu perrete pensará que lo estás premiando precisamente por eso.

iStock/Cavan Images
Tócame
Tocarte o «acercar el hocico» es una forma de conseguir que tu perro se mueva sin tirar de la correa. Si tu perro conoce la orden «tócame», con solo poner la mano cerca de tu costado al decir la señal volverá hacia ti en lugar de tirar en otra dirección.
¿Aún no sabes lo que es «tócame»? Échale un vistazo a nuestra guía sobre cómo enseñárselo. Utiliza esta señal siempre que notes demasiada tensión en la correa. Marca y recompensa a tu perro (¡sin dejar de caminar!) cuando notes que su hocico te roza la mano.
Qué no debes hacer con la correa
El objetivo de la correa es mantener a tu perro seguro, no controlarlo por la fuerza. Si usas la correa para tirar de tu perro o corregirlo, no aprenderá a hacer las cosas por sí mismo. Evita dar tirones a la correa siempre que sea posible.
Evita las correas extensibles o retráctiles. Este tipo de correas dificulta proteger a tu perro ante posibles peligros. Otro problema añadido: un perro al que se pasea con correa extensible aprende a caminar más lejos de ti y a tirar de la correa, en lugar de mantenerse cerca. Lo único que necesitas es una correa clásica de nailon o cuero de unos 2 metros de longitud.
Tirones o mordiscos de correa
Si tu perro tira de la correa, te irá mejor pasearlo con arnés que con collar. Un perro que tira del collar durante todo el paseo es un perro incómodo y, además, propenso a sufrir un colapso traqueal. Para un perro que tira, un arnés antitirones que se engancha a la correa en el pecho es mejor opción que un arnés que se engancha por la espalda.
Muchos perretes creen que la correa es un juguete. Pulverizar la mitad inferior de la correa con spray de manzana amarga funciona en algunos casos, pero, por experiencia, enseñar a tu perro a dejar la correa tranquila es una estrategia más eficaz a largo plazo. Si no funciona, prueba con una correa que tenga la parte inferior metálica. A los cachorros no les gusta morder el metal, así que así debería solucionarse el problema.

